Siento su mirada penetrar en mi espalda, algo me llama a voltear pero resisto la tentación, la sensación es agradable, me siento deseado, me agrada.
Puedo sentir que se para y camina a mi alrededor, de pronto se acerca a mi oreja y me susurra al oído que cierre los ojos. En automático lo hago, no pregunto el porque, simplemente sigo las instrucciones, estoy en trance.
Puedo escuchar y sentir como se aleja. De pronto comienza a caminar en un circulo alrededor mío, la llama se comienza a encender. Es ese sentido inutilizado de la vista el que permite agudizar los demás. Una esencia en el aire, la reconozco, es vainilla, y...algo más, no lo puedo reconocer, pero es agradable, no muy dulce pero fresco.
Siento algo que se acerca de frente a mi, quiero abrir los ojos, pero solo escucho un sensual "no". De pronto sus labios húmedos tocan los míos y ahí es cuando me pierdo entre mil colores, mil sabores y mil texturas, me mareo y me pierdo en la infinidad del océano que es su alma, la mía divaga y da vueltas, está contenta, siente que ha encontrado lo que buscó por todos estos años, y no solo los de mi cuerpo, sino todos los años que lleva dando vueltas en este universo tan extenso y vasto.
Sus labios se alejan y ahora pone sus manos en mi rostro, acaricia mis mejillas y se aleja de nuevo. Escucho de nuevo su linda voz, esta vez indicando que abra los ojos, no lo pienso ni lo razono, simplemente lo hago.
De pronto mis sentimientos han cambiado, estába tan conectado con eso que llamamos amor, pero ahora estoy confundido, no hay nadie alrededor y al parecer no hay rastro de que lo hubiera habido, ahora estoy desconcertado, y de pronto me doy cuenta de lo que estába pasando.
Era yo, era ella, pensando en mi, tan fuertemente que llegó hasta aquí, desde aquel lugar tan lejano en el que se encuentra, y era yo, pensando en ella, trayéndola hasta aquí, y ahora que veo bien, ahora que percibo la realidad otra sorpresa más, aquí está, siempre ha estado aquí, cuando la llamo, cuando la veo, siempre, siempre está aquí, incluso ahora, ahora que no está.
Puedo sentir que se para y camina a mi alrededor, de pronto se acerca a mi oreja y me susurra al oído que cierre los ojos. En automático lo hago, no pregunto el porque, simplemente sigo las instrucciones, estoy en trance.
Puedo escuchar y sentir como se aleja. De pronto comienza a caminar en un circulo alrededor mío, la llama se comienza a encender. Es ese sentido inutilizado de la vista el que permite agudizar los demás. Una esencia en el aire, la reconozco, es vainilla, y...algo más, no lo puedo reconocer, pero es agradable, no muy dulce pero fresco.
Siento algo que se acerca de frente a mi, quiero abrir los ojos, pero solo escucho un sensual "no". De pronto sus labios húmedos tocan los míos y ahí es cuando me pierdo entre mil colores, mil sabores y mil texturas, me mareo y me pierdo en la infinidad del océano que es su alma, la mía divaga y da vueltas, está contenta, siente que ha encontrado lo que buscó por todos estos años, y no solo los de mi cuerpo, sino todos los años que lleva dando vueltas en este universo tan extenso y vasto.
Sus labios se alejan y ahora pone sus manos en mi rostro, acaricia mis mejillas y se aleja de nuevo. Escucho de nuevo su linda voz, esta vez indicando que abra los ojos, no lo pienso ni lo razono, simplemente lo hago.
De pronto mis sentimientos han cambiado, estába tan conectado con eso que llamamos amor, pero ahora estoy confundido, no hay nadie alrededor y al parecer no hay rastro de que lo hubiera habido, ahora estoy desconcertado, y de pronto me doy cuenta de lo que estába pasando.
Era yo, era ella, pensando en mi, tan fuertemente que llegó hasta aquí, desde aquel lugar tan lejano en el que se encuentra, y era yo, pensando en ella, trayéndola hasta aquí, y ahora que veo bien, ahora que percibo la realidad otra sorpresa más, aquí está, siempre ha estado aquí, cuando la llamo, cuando la veo, siempre, siempre está aquí, incluso ahora, ahora que no está.
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