martes, febrero 26, 2008

De bohemios y artistas

De bohemios y artistas este pequeño pueblo es...

Pintoresco, antiguo sin embargo moderno. Existen actividades y ambientes para todos los gustos, aunque a primera vista parece ser fresa hasta la madre, pero es sólo una pantalla pues existe banda de todo tipo, hablo de ese pueblo tan hermoso a 40 min de Querétaro, que está en el estado de Guanajuato y se llama San Miguel de Allende.

En cuanto se llega una hermosa vista al pueblo te recibe, obviamente atraido por la gran catedral de estílo gótico que hay en su zócalo (¡eso si es estílo gótico chinga!), siguiendo el cámino empinado las calles y callejones se muestran gloriosas, con plantas hermosas por todos lados, gente caminando, gente en bicicleta, gente tomando, gente fumando, gente riendo, todo parece ser bueno por ahí, un ambiente, un aura, una energía en extremo blanca. (aunque eso si, mucho pinche gringo, era demasiado bueno para ser verdad).

Y aunque este post es para hablar sobre este gran pueblo que dió un gran fin de semana a este humilde escritor debo de quejarme. El maldito empresario gringo ha llegado a San Miguel, (junto con otros tantos mexicanos). Fue para mi sorpresa encontrarme con ¡Un McDonalds! ¡no mames!

No hay otra forma de decirlo, le dió en la madre a lo que representa San Miguel, un pueblo que busca la paz, el arte (toda la gente que conocí estudia artes plásticas, artes visuales, fotografía, pintura, etc, etc, etc).

La tranquilidad es pan de cada día, pero en cuanto este se disipa y la noche cubre con su manto negro el pequeño pueblo, (como es de esperarse) los chakales salen de sus casas, recorren las calles y se reunen para nada mas ni nada menos que ¡la fiesta! Me vi transportado de nuevo en aquel pueblillo tan hermoso que llamo hogar (Cholula). Las personas son muy similares, el ambiente también lo es, y un pequeño factor, drogas, ¡por todos lados! y de una forma muy descarada, eso si jamás lo había visto ni siquiera en Cholula, el mesero, ¡EL MESERO! prendiendo gallos a diestra y siniestra, la barra, ¡LA BARRA! con líneas de coca esperando a ser aspiradas, no pude evitar sorprenderme y tomar nota con la mente, jajaja, ni malo ni bueno, pero definitivamente muy cínico.

Una noche muy agradable, llena de gente que te hace sentir bienvenido, muy chida, música buena, muchas chelas de por medio y la actitud que fue el cimiento de la diversión nocturna.

Un fin de semana extasiante guiada por una excelente anfitriona llamada Eloina, una persona que describiría "azul", "relajante" y "pacífica" con la cual desde el momento que llegué, hasta el momento en que me fui estuve platicando, de absolutamente todo, y que platica tan genial.

De bohemios y artistas este pueblo está repleto.
De paz y buena vibra este pueblo está hecho.
Para divertirse y descansar este pueblo está.
y ya no se como rimar, pero que felicidad.