Las emociones están a flor de piel, y cualquier momento es bueno para expresar alguna.
Primero viene la risa nerviosa, en donde es necesario reir para ocultar lo mal que la estas pasando, estas pensando en eso que te duele todo el tiempo pero ni es momento para pensar en eso ni es momento para expresarlo, asi que te dejas ir, o por lo menos tratas.
De la risa nerviosa viene la risa normal, en donde las cosas no dan tanta gracia pero de algún modo parecen hilarantes, este es el momento clave para llevarse por las risas, dejar atrás los pensamientos y darle cabida al sentido del humor, que muy probablemente, si el ambiente lo permite dara pie al siguiente paso.
Una risa normal en estas situaciones da casi siempre pie a la risa desenfrenada, la cual consiste en reirse de cualquier estupidez que este sucediendo, esta risa es casi incontrolable y aleja completamente de la mente todos los problemas o aquello que apuñala tu corazón de sobremanera, pero cuidado, si la persona se descuida puede irse por el camino incorrecto, ya que esta emoción o sentimiento abre 2 puertas.
1ra puerta: felicidad, amistad, buena onda y relajación: esta puerta consiste en tener la cara sonriente después de haber hechado la carcajada, esta emoción puede durar todo el día, puedes llegar a casa después de alguna reunión y seguir con tu cara de estupido sonriente, ideal para sentirse bien.
2da puerta: ¡Cuidado! es muy fácil caer en esta puerta, y lo que hay ahí no es para nada agradable. Después de ese suspiro de la risa desenfrenada los pensamientos fluyen por la mente y es necesario pensar en cosas agradables o hilarantes ya que si no lo haces los pensamientos anteriores a tu risa, aquellos desgarradores se daran un paseo por todo tu cuerpo, por todas tus emociones, pues en este momento se está debil, de haber reído tanto y de haber dejado tan libre la mente. En estos casos la persona se puede deprimir de inmediato o simplemente ponerse seria, dejando las lágrimas y la depresión para una vez que ha llegado a casa, en donde simplemente se encerrara en su cuarto, pondrá música y seguramente se quedará viendo una fotografía por horas mientras las palabras de aquel grupo de música o aquel solista llenan de sentido su triste situación y todo parece haber sido escrito para aquel momento que estas viviendo.
En esta situación, la persona puede llegar incluso a quedarse dormida con lagrimas en los ojos, pensando en aquella cosa, o aquella persona, (generalmente la segunda), y en donde al día siguiente, por distintas formas que una persona pueda despertar, la imagen de ella (la persona) vendrá de inmediato a la mente y con un 80% de seguridad estará en su mente todo, todo, todo el maldito día.
Así que estructuren con cuidado sus momentos de risa, sobre todo cuando hay una pena en el corazón, no se dejen llevar al 100% pero tampoco se resistan, pues la risa cura muchos males, aunque algunos no tengan cura.
Nota: Que mal que entré por la segunda puerta...
jueves, marzo 20, 2008
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