Un silencio sepulcral que causa escalofríos.
Una soledad en el ambiente que auyenta a los valientes.
Un amigo con quien es digno compartir un evento como éste.
Una chica que acompaña al amigo, que resguarda su soledad y la libera.
Y él, en lugar de sentirse solo en ese mal tercio, suspira y sonríe...
De pronto una pequeña luz recorre una pequeñísima parte de cielo, y pienso que ha comenzado.
Como niños pequeños nuestros personajes comienzan a pedir deseos por cada astro que ven y la energía fluye.
Deseos posibles, deseos imposibles y deseos de corazón.
Ella pide entre muchas cosas la salud de su padre, y el encontrar a alguien que la trate bien.
Ellos saben para quien va dirigido ese deseo, y nuestro amigo (el menor) sonríe, sabe que su amigo ha encontrado a alguien, y eso lo hace feliz, pues nunca hay nada más gratificante que ver contenta a las personas que valoras.
...Y se pregunta ¿?
...Y se responde ¡!
De pronto un astro de gran intensidad recorre la mitad del cielo, los tres exclaman ¡WOW!, ríen y saben que la lluvia anterior fue unicamente la introducción al verdadero espectáculo.
Y entonces el menor de ellos decide pedir un GRAN deseo, y lo hace...pero esta vez en silencio, lo pide para sus adentros...
...Y sabe que estas cosas no son como los cumpleaños, sabe que aunque lo diga, se cumplirá.
Y por eso escribo esto:
Deseo de todo corazón que las cosas estén bien, pase lo que pase, sea lo que sea. Que las perséidas que iluminaron el cielo esa noche con su hermoso albor y gran serenidad iluminen tu alma, ilumine la mía y dibujen una gran sonrisa en nuestros rostros, pero sobre todo lo hagan en nuestro ser.
Ahora lo sé, todo va a estar bien, iluminaron el cielo y me mostraron el camino.
jueves, agosto 14, 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada